En el último mes, uno de cada cuatro mexicanos reconoció que dio un soborno para agilizar algún trámite, evitar una multa de tránsito o librarse de la justicia.

Además, cuatro de cada 10 asocia la palabra “ley” con “corrupción”, “algo inexistente” o conceptos negativos como “desigualdad”, “injusticia y “abuso”.

Sin embargo, a los mexicanos no les gusta aceptar que han pagado alguna “mordida”, ya que solo uno de cada 10 reconoció de manera directa haberlo hecho, de acuerdo con una encuesta realizada por la empresa Opciona.

A esto se suma que según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), los mexicanos gastan 32 mil millones de pesos al año en sobornos.

El pago de sobornos también impacta a la economía nacional, ya que la corrupción provoca que se pierda entre 2 y 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones del Foro Económico Mundial, el Banco Mundial y el Centro de Estudios del Sector Privado (CEESP).

Cabe destacar que entre las 34 economías que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el último lugar en materia de corrupción.