En la UNAM investigan la existencia y efectos de los “Contaminantes Emergentes”.

Roeb Garcia Arrazola, de la Facultad de Quimica de la UNAM 1

Se trata de acuerdo con Roeb García Arrazola, de la Facultad de Química de la UNAM, de compuestos de distinto origen y naturaleza química cuya presencia en el medio ambiente no había sido detectada y por lo tanto sus consecuencias tampoco.

Explicó que por ejemplo en Reino Unido, se encontró que  en las aguas subterráneas hay rastros de diversos medicamentos utilizados como antigripales o contra dolores musculares o inflamaciones, incluso para combatir los dolores de cabeza. Entre estos medicamentos están el Tamiflu. En el caso de México se han encontrado, Bisfenol A, Aspirina, Ibuprofeno, y en términos generales en Latino América, Diclofenaco e Ibuprofeno.

Resulta que desde hace 15 años aproximadamente, la organización Mundial de la Salud, encontró tendencias de obesidad, diabetes, cáncer y autismo en distintas partes del mundo, de ahí la necesidad de estudiar qué es lo que estaba provocando esta situación porque sólo como ejemplo, 42 millones de niños menores de 5 años ya tenían sobrepeso en 2013 y uno de cada 150 niños presentan actualmente espectro autista a diferencia de 1 de cada 20 mil que se conocían antes, esto último de acuerdo con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades CDC, de Estados Unidos. Además el 70 % de los casos de muerte asociadas al Cáncer, se encuentran en África, Asia, América Central y Sud América.

Así las cosas, el investigador universitario  explica que lo que sucede con estos contaminantes es que entran a las células, llegan al DNA y modifican diversas funciones del cuerpo humano, por ejemplo pueden inhibir el trabajo normal de ciertos genes o hacen que se exprese uno que no debiera.

¿Dónde se pueden localizar estos contaminantes si bien se mantienen en el medio ambiente y el agua? De acuerdo con el doctor Roeb García Arrazola, están en drogas, farmacéuticos, pesticidas, aguas residuales con las que se riegan frutas y verduras, y en los empaques.

Ahora… hay estudios que revelan que el 98 % de esos contaminantes de tamaño microscópico, que los científicos llama nano, entran al cuerpo vía los alimentos.

Entre las actividades de investigación y análisis está determinar qué tanta exposición podría generar efectos en los niños, por ejemplo, que son de los más afectados. Son los más afectados porque ellos están desarrollando ese sistema endócrino. El universitario comentó que se ha observado que los efectos se dan con pequeñas dosis y algunas de las hipótesis dicen que eso probablemente se deba a que a mayor cantidad el sistema inmune detecta este factor y lo inhibe.

En países como Francia y Dinamarca se han tomado medidas que se reflejan en sus marcos regulatorios, es decir, en sus reglamentos, cuando en estos países detectaron que podría haber relación entre estos contaminantes y el desarrollo de ciertas enfermedades, decidieron prohibir que los productos contengan Bisfenol A, esto es para los contenedores de alimentos.

Las respuestas que se buscan en la investigación son, ¿Qué son estos contaminantes con exactitud?, ¿Cuál es la conexión con el ser humano?, ¿Cómo se monitorea? ¿Qué nivel de exposición representaría un riesgo?