El lugar donde vivía Bantú quien tenía 25 años de edad, se encuentra sólo… triste, dicen las personas que recuerdan a este Gorila de espalda plateada… “imponente”, señalan quienes ya lo conocían desde hace años, incluso los niños que hoy son jóvenes: “yo venía de niño y lo veía”.

Sin duda, este no fue un domingo como cualquier otro en el Zoológico de Chapultepec, y es que en el habitad de los gorilas, faltaba uno… el más especial… Bantú. Y aunque no hay ofrendas… las personas se detienen a contemplar este espacio que hoy se ve vacío.

Al preguntarles sobre el destino de este gorila, algunos visitantes señalaron que sería importante que fuera disecado para que los niños conozcan a los gorilas, ya que están en peligro de extinción.

Y tras su muerte al momento de ser trasladado a Guadalajara para que se apareara y viviera en manada junto a dos hembras, y no aguantar la sedación.