Tras hablar con trabajadores de la SEDESOL, nos comentaron que este año no recibieron la instrucción sobre la cooperación a la colecta nacional de la Cruz Roja, sin embargo algunos explicaron que en años anteriores era una práctica común y el aportar era una cuestión de sí o sí.

José hasta hace unas semanas trabajaba en la dependencia federal y nos contó cómo cada año, recibía un correo institucional donde lo invitaban de manera voluntaria a hacer su aportación. Sin embargo, de no hacerlo, sabía que habría consecuencias.

“El correo se manejaba como voluntario pero ahí te decían que era obligatorio. La secretaria por lo regular hacia un cuadrito de Excel y llevaba el control de quién daba y quien no daba. ¿Y cuando no donabas, qué pasaba? Pues cuando no donabas digamos que es como mal visto, te mandan a lo más pesado.”

El entrevistado explica que cada departamento o área era diferente, todo dependía de la cuota impuesta por el jefe, por ejemplo; en su área un subjefe de departamento tenía que aportar 500 pesos y de ahí para abajo. A él le tocaban 100 pesos porque no se trataba de llegar y dar lo que pudieras.

El dinero era entregado en efectivo a la secretaria del jefe de área y a pesar de que todos debían aportar para cubrir la cuota impuesta por cada jefe, el monto y destino de las donaciones nunca se transparentó.

“La secretaria lo juntaba tengo entendido que en un sobre hacia el corte de caja pero nunca se transparentaba.”