Se estima 80 mil mexicanos mueren al año por enfermedades cardiovasculares, pero ocho de cada diez infartos del corazón son prevenibles; sin embargo la falta de conocimiento sobre su identificación, contribuye a incrementar el índice de mortalidad por eventos cardiacos

image“los síntomas son un dolor muy agudo en el pecho, que puede ser opresivo la mayor parte de las veces, aunque a veces se refiere a la boca del estomago y algunos pacientes lo confunden con una gastritis, es muy importante acudir al medico y ni automedicarse porque estos pacientes pueden dejar pasar tiempo muy valioso para poder rescatar músculo cardíaco, que en última instancia es lo que nos da la fuerza para poder seguir viendo”

Así lo dijo, Enrique David Flores, cardiólogo clínico y ecocardiografista del Hospital de Especialidades Centro Médico Nacional “La Raza” del IMSS

Ante este panorama se crea la campaña Vivir a lo Grande, iniciativa de la división Cardiovascular de un laboratorio farmacéutico, cuyo objetivo es reducir el riesgo de ataques al corazón son eventos agudos ocasionados por la obstrucción del flujo sanguíneo que va hacia el músculo cardiaco como resultado de la formación de un coágulo o depósitos de grasa en una arteria coronaria. Este bloqueo sanguíneo priva al músculo de oxígeno hasta que el tejido muere.

Los factores de riesgo son hipertensión arterial, diabetes, obesidad, colesterol alto, tabaquismo, dieta poco saludable, inactividad física y consumo excesivo de alcohol.

El especialista reiteró que “es fundamental conocer sus signos y síntomas, y ante su presencia actuar lo más rápido posible, dado que el daño al corazón inicia desde los primeros 20 minutos en que se obstruye la arteria y se agrava conforme pasa el tiempo”.

El dolor a la izquierda del pecho de tipo opresivo es el síntoma más común, el cual puede durar varios minutos o ser intermitente y en ocasiones extenderse hacia brazos, hombro, cuello, mandíbula, dientes, espalda, área abdominal y estómago.

imageOtros síntomas que pueden presentarse son entumecimiento u hormigueo en el brazo (por lo general el izquierdo), sudor frío, sensación de palpitaciones, mareos, ansiedad y dificultad para respirar. Y en las mujeres y pacientes diabéticos, en ocasiones los síntomas pueden ser más sutiles y atípicos como náuseas, malestar abdominal, ardor en la zona torácica y fatiga, por lo que suele dificultarse su identificación y diagnóstico.