Petróleos Mexicanos está llegando al 78 aniversario de su expropiación petrolera con un pasivo laboral que supera los 1.2 billones de pesos, con un recorte en su presupuesto de 100 mil millones de pesos, con una plantilla de trabajadores de 144 mil empleados, pero se coloca como una de las empresas petroleras más improductivas del mundo.

Así lo denunció el presidente del Consejo Coordinador Empresarial Juan Pablo Castañón, quien destacó que  sacar adelante a Pemex es un asunto de seguridad nacional, ya que la petrolera mexicana no sólo financia cerca del 30% del presupuesto público sino que  es eje central del abasto de insumos básicos para la población y la planta productiva, además de que hay estados y ciudades enteras que dependen de manera irremplazable de sus operaciones.

“Los retos son muy claros. Un pasivo laboral que creció más de 100% en cinco años, y que aún con avances que se han logrado para reducirlo, supera los 1.2 billones de pesos. Es casi el 7% del Producto Interno Bruto del país y se estima que sólo podrá amortizarse por completo hasta dentro de 40 años…La deuda supera los 86 mil millones de dólares. El año pasado, la empresa tuvo pérdidas por más de 30 mil millones de dólares…Con más de 144 mil empleados, su productividad laboral es la más baja entre las compañías petroleras en el mundo: menos de 17 barriles por trabajador contra más de 37 de una empresa privada como Shell o 43 de una empresa pública como Statoil, de Noruega”.

El líder del sector patronal dijo que no se puede permitir dejar caer a Pemex y  que persista la tendencia de descomposición, sin una reacción contundente.

Agregó que la reforma energética abrió oportunidades y caminos para transformar a Pemex, pero no puede por sí sola resolver todos los problemas que tiene, ni suplir las decisiones estratégicas que deben tomarse, con todos los cambios que se requieren en la gestión y en la administración, para hacerla una empresa competitiva globalmente.