Un Nuevo bombardeo de Rusia sobre una localidad de civiles en Alepo dejo varios muertos entre ellos siete niños.

El rescatista Abu Kifah, voluntario de los Cascos Blancos, en Siria, rompió en llanto tras lograr el rescate de una bebé de 30 días de nacida, al sacarla de entre los escombros en la ciudad de Idlib, sus compañeros celebraron que la pequeña se encontrara con vida.

Kifah declaró: “Sentí que llevaba a mi hija, gracias a Dios ella no tiene ni una herida grave, no hay heridas en absoluto, la abracé con fuerza, ella me conmovió profundamente”.