La reducción de velocidades en el nuevo Reglamento de Tránsito, no tiene efectos negativos en la calidad del aire de la capital, afirma el Centro Mario Molina.

Por lo tanto, el Reglamento no es un asunto que requiera atención prioritaria desde la óptica de la contaminación atmosférica, aseguró la asociación civil en una tarjeta informativa emitida por autoridades capitalinas.

El centro explica que las emisiones y el consumo de combustibles es óptimo a velocidades entre 55 y 85 kilómetros por hora, sobre todo si se mantiene en una aceleración constante.

Por ello, se refiere que más allá de modificar el documento para mejorar la calidad del aire en el Valle de México, se requiere ampliar la red del transporte público, utilizar tecnologías vehiculares limpias y eficientes como automóviles eléctricos.