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Aunque la mayoría de las personas está de acuerdo en que los vehículos autónomos tengan como prioridad la seguridad de pasajeros y peatones, el consenso cambia a la hora de situarse afuera o adentro de la unidad.

Según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) publicado en la revista Science, la mayoría de las personas consultadas quieren que los vehículos autónomos minimicen el número de víctimas en caso de un eventual accidente. Sin embargo, tienen opiniones encontradas, cuando pasan de ser conductores a pasajeros o viceversa.

Cuando los expertos plantearon una situación, en la cual el coche decide sacrificar a un pasajero que atropellar a diez peatones, tres cuartas partes de los encuestados estuvieron de acuerdo y consideraron la decisión como más “moral”.

Sin embargo, solo la tercera parte dijo estar dispuesto a subir a un vehículo autónomo que estuviese programado para arriesgar la vida de los pasajeros, a cambio de proteger la de los transeúntes.

Asimismo, la mayoría se opone a que los gobiernos establezcan regulaciones basadas en una moral “utilitaria”, en la que se ponga en la balanza el número de personas a salvar o a sacrificar.

Los investigadores concluyeron que este es un desafío que deben tener en consideración los reguladores y fabricantes automotrices.