El Papa Francisco presidió en la Basílica de San Pedro la ceremonia con motivo de la Pasión de Cristo.

Ataviado con ornamentos rojos, el Pontífice inició la celebración tumbado en el suelo orando ante el Altar Mayor del recinto, bajo el cual se considera que están los restos del apóstol San Pedro.

Durante la misa de este viernes, el Papa se refirió a los refugiados, a los perseguidos por sus creencias religiosas y a la situación de las familias.

Por la noche, el Papa Francisco encabezará el tradicional Viacrucis en el Coliseo de Roma, donde los refugiados también serán protagonistas, ya que un grupo de sirios portará la cruz durante una de las 14 estaciones que recuerda el calvario de Jesucristo.

En las otras estaciones de la procesión se reflexionará sobre la exclusión, la pérdida de bienes y el trabajo infantil esclavo.

Ayer, el Sumo Pontífice se trasladó a un albergue situado a unos 30 kilómetros de Roma, que  acoge a refugiados de diversos países, la mayoría musulmanes. Allí lavó los pies a cuatro nigerianos, tres mujeres coptas ortodoxas de Eritrea, una operadora italiana que trabaja con los migrantes, tres musulmanes y un joven hindú.

Este es el cuarto Viacrucis que encabeza Jorge Bergoglio desde que fue erigido Papa, en marzo de 2013, tras la histórica renuncia de Benedicto XVI.