Los negocios que se encuentran alrededor de la Secretaría de Gobernación están cerrados y los que no han cerrado, están a punto de hacerlo.

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Se realizó un recorrido en ésta avenida, a propósito de la reapertura de la vialidad, luego que un juez federal otorgara un amparo a un sacerdote que alegó que se le impedía el libre tránsito.

Lo que se encontró es que muchos de los negocios están ya cerrados e incluso sus cortinas están grafiteadas.

Al platicar con algunos de los dueños de los negocios que aún están abiertos nos explicaron que se han visto muy afectados recientemente por las marchas o plantones de diversas organizaciones o por los cortes viales que impone la Policía Federal, que depende de la Comisión Nacional de Seguridad, es decir, de la Secretaría de Gobernación.

Sobre la calle de Atenas, frente al edificio de la Secretaría de Gobernación, hay un negocio que se dedica a la reparación y mantenimiento de llantas. El negocio tiene muchos años de existencia, pero recientemente se ha visto más sólo que nunca.

negocios 3Ahí platicamos con Agustín Javier, uno de los trabajadores quien nos explicó que por los bloqueos hay inconformidad porque siempre está cerrado y deja de haber  personas, es decir; clientes y por tanto ventas.

Dijo que, primero fue la manifestación que duró varias semanas y luego la Policía Federal cerró la circulación para evitar la llegada de manifestantes, en ambos casos, hay afectaciones.

De acuerdo con Agustín Javier, las ventas disminuyeron a la mitad.

De ahí caminamos hasta el Reloj Chino, y en ese trayecto sólo hay cortinas de negocios que ya no reciben clientes.

Del otro lado, ya sobre Bucareli, llegamos a uno de los pocos negocios que siguen abiertos, ahí encontramos a Don Daniel Cervantes Salinas, quien se quejó porque asegura que sus ventas cayeron hasta en 70 % y que subsiste gracias a los clientes que ya lo conocen desde hace muchos años y que le piden trabajos muy específicos de rectificación de neumáticos y refacciones.

En una situación muy parecida se encuentra el negocio de Teresa Zárate, que se encuentra sobre Bucareli a la altura del número 100 A y que desde hace 6 décadas distribuye refacciones automotrices, aunque recientemente hubo que despedir a todos los empleados porque al no haber ventas, tampoco había con qué pagar, tanto… que el negocio ahora está a cargo de sólo tres personas, Teresa, su sobrino y hermana.

Dadas las condiciones, Tere dice que están a punto de mudarse, de hecho la mitad del establecimiento ya está vacío, ya se llevaron la mercancía y se instalarán en otra parte, donde por lo menos haya a quien venderle algo y donde no tenga que estarse cuidando de manifestantes o de policías.