La Interpol y Europol, trabajaron en conjunto para acabar con el tráfico de alimentos falsificados que se venden en todo el mundo, y han confiscado 10 mil toneladas de comida y mil litros de bebidas falsificadas en 57 países.

Entre los productos decomisados se encontraron en Súdan 9 toneladas de azúcar contaminada con fertilizantes; 85 toneladas de aceitunas en Italia que habían sido pintadas con sulfato de cobre para mejorar su apariencia.

Algunos de estos fraudes se detectaron en los controles aduaneros de los aeropuertos internacionales, como pasó en Zaventem, Bruselas, donde se incautaron varios kilos de carne de mono destinadas a su consumo.

Ante estos delitos Michael Elis, coordinador de la Interpol, dijo que estos alimentos “a menudo se compran sin sospechar que son productos potencialmente muy peligrosos”.