La inercia, la indiferencia, la apatía y la rutina, son incompatibles con el cristianismo, que tiene en su mensaje central la espera de la llegada definitiva del Dios

“no es ciertamente la tensión, del miedo, del terror y de la angustia que predican algunas sectas, con fines proselitistas, sino el llamado a una decisión vital y urgente, es un llamado a estar atentos, vigilantes, decididos.”

Fue el mensaje del Cardenal Norberto Rivera Carrera, durante la misa dominical en la Catedral Metropolitiana