En Nueva Italia, Michoacán, un automóvilista se acerca a una señora que vendía empanadas en una charola que cargaba con la cabeza.

Cada empanada la vende en 10 pesos, y dijo tener entre 35 y 40; el hombre le ofrece comprar toda su mercancía, pero la señora se niega ya que apenas iniciaba.

Incluso rechazó que el hombre se las comprara en 12 pesos… “No, pero las doy a 10. Te vas a acabar tu dinero porque traigo como 40 o 35. Si quieres te doy las que quieras, menos todas, me puedes dejar unas 10 o 15”.