En su primer viaje apostólico a México, el Papa Francisco, realizó una larga oración en el Camarín de la Virgen de Guadalupe, en la Basílica

“creo que hoy, nos va a ser bien, un poco de silencio, mirarla a ella, mirarla mucho y calmamente, dejar abierta solo la mirada, mirarte toda, sin decirte nada, decirte todo de modo, mudo y reverente. No perturbar el viento de tu frente, solo acunar mi soledad violada, en tus ojos de Madre enamorada y en tu nido de tierra transparente. Las horas se desploman, sacudidos, muerden los hombres necios la basura de la vida y de la muerte, con su orgullo”
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