La Secretaría de Salud tiene que certificar y poner a disposición del público el listado de establecimientos autorizados para elaborar, adecuar, procesar, comercializar y distribuir dispositivos médicos sobre medida para la salud visual y ocular, propuso la senadora Lorena Cuéllar Cisneros.

Y es que un mal diagnóstico puede llegar a provocar mayores estragos en un paciente, tales como lagrimeo, cansancio, dolor de cabeza y hasta infecciones. Y dado que una de cada dos personas requieren de un servicio de optometría, el 100 por ciento de los mayores de 45 años lo necesitan y el 20 por ciento los mexicanos requieren lentes, por lo que los problemas visuales son la segunda causa de discapacidad en México, se ha incrementado el número de establecimientos, particularmente las ópticas, que se dedican a atender este tipo de padecimientos, en ocasiones realizando exámenes de manera superficial y poco profesional. En los últimos años, se estima un crecimiento de mil 600 por ciento, sólo en la Ciudad de México.

De acuerdo con algunos especialistas, agregó Cuéllar Cisneros, los diagnósticos que se realizan para prescribir determinada graduación focal se realizan de manera insuficiente, únicamente de manera superficial.

A esto, se añade que en la mayoría de los centros comerciales es común encontrar los llamados “lentes para vista cansada”, con un número predeterminado de dioptrías y micas antireflejantes, que se venden sin mayor conocimiento de la persona que pretende usarlos, sin criterios de salud sino de comercialización.