En 2009 el Ejército capturó en flagrancia a cuatro secuestradores que habían mutilado a un hombre de 67 años, a quien mantenían encerrado en un ropero en una casa de Tijuana, Baja California.

Los delincuentes fueron identificados como Ramiro Ramírez Martínez, “El Rambo”; Orlando Santaolaya, “El Chuletas”; Rodrigo Ramírez Martínez, “El Gordo” y Ramiro López Vázquez. article-1193619-055F0C4D000005DC-109_634x370

A pesar de las pruebas en contra de sus plagiarios, el Comité contra la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas recomendó a las autoridades mexicanas liberarlos pues determinó que estos sujetos sufrieron “violaciones a sus derechos humanos” por parte de “agentes del Estado mexicano”.

Tras recibir el apoyo de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, y la determinación de la ONU, fueron liberados a finales del año pasado.

cb303e17-5efd-476e-aff7-5734499694c6Apenas salieron, la Procuraduría de Tijuana reaprehendió a Ramiro Ramírez Martínez “El Rambo” y a Orlando Santaolaya “El Chuletas” ahora fueron detenidos acusados de acribillar a un agente de la Policía del Estado.

El juez primero penal en Rosarito ordenó encarcelarlos por los delitos de homicidio calificado por arma de fuego y delincuencia organizada.

Aún así, estos hombres presos están en espera de que el Gobierno federal les entregue el dinero de su indemnización.

Ahora la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, apoya al secuestrador de Priscila, una joven que estuvo desaparecida durante cinco años, hasta que fue hallada sin vida en una fosa común de Morelos.

Al igual que lo hizo con los plagiarios de Tijuana, la organización busca también para este hombre llamado Nino Colman, su libertad y una indemnización bajo el argumento de que lo torturaron.