El matrimonio y la familia no son realidades abstractas, son vulnerables y permanecen imperfectas, por eso siempre deben estar en el camino de la conversión, saber perdonar y recomenzar

“aunque los matrimonios de los católicos divorciados y vueltos a casar por lo civil, que evidentemente siguen perteneciendo a la Iglesia, no nos debemos quedar en posturas reduccionistas en que sí pueden o no pueden comulgar, sino que debemos abrir todos los caminos posibles para que se puedan integarar a Cristo, su iglesia”

Así lo dijo, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, durante la misa dominical en la Catedral Metropolitana, consideró que es necesario analizar la forma de evitar que estas parejas se sientan discriminadas