Diariamente las personas nos enfrentamos con distintas tentaciones que no sabemos ni queremos vencer

“la tercera tentación, la peor, la del orgullo, o sea, ponerse en un plano de superioridad del tipo que fuese, sintiendo que no se comparte la «común vida de los mortales», y que reza todos los días: «Gracias te doy Señor porque no me has hecho como ellos.

Fue el mensaje del Papa Francisco, durante la misa que ofició este domingo en Ecatepec, Estado de México