Acompañadas de la mano de la Virgen de Guadalupe, las personas no deben temer

“eso nos da la certeza de que las lágrimas de los que sufren, no son estériles, son una oración silenciosa que sube hasta el cielo y que en María, encuentra siempre lugar en su mano, carga con nosotros las cruces para no quedar aplastados por nuestros dolores, no te dejes vencer por tu dolor y tristeza”

Fue el mensaje del Papa Francisco, al oficiar una misa en la Basílica de Guadalupe
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