El santuario de Dios, es la vida de sus hijos y de todos y en todas sus condiciones

“especialmente de los jóvenes sin futuro, expuestos a un sinfín de situaciones dolorosas, riesgosas y la de los ancianos sin reconocimientos, olvidados, en tanto rencor. El santuario de Dios son estas familias que necesitan de los mínimos necesarios para poder construirse y levantarse, el santuario de Dios es el rostro de tantos que saben a nuestros caminos”

Fue el mensaje del Papa Francisco, durante la misa que ofició en la Basílica de Guadalupe
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