Doña Olivia Hernández, tiene 72 años de edad y 30 de vender artículos religiosos en su puestesito de Eje Dos, Canal del Norte.

Este martes se levantó mas temprano, no había podido ver al Papa Francisco durante su paso por calles de la Ciudad de México, pero hoy “sí se le haría”.

A paso veloz, caminó desde la estación del Metro Insurgentes Sur hasta el cruce de Insurgentes y Circuito, ella escuchó en la radio que por ahí pasaría “Papancho”.

Este día la suerte y la fe estuvieron con ella, agitada y sudorosa llegó a la valla metálica, tan sólo un minuto antes de que “el Santo Padre” pasara, emocionada aunque casi sin aire solo alcanzó a agitar su mano para intentar llamar la atención del Papa, que en esta ocasión iba a bordo de un auto cubierto.

Solo fueron escasos dos segundos en los que pudo observar al Papa Francisco, “no importa, valió la carrera”, dice.

Ahora cumpliría su promesa, reparte pequeñas cruces de ocote entre los presentes. “Las traigo de Michoacán”, me explica aun sollozando.

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Doña Oliva sigue caminando y se pierde entre los capitalinos que avanzan presurosos sobre Insurgentes para llegar a tiempo a su trabajo.

Mañana el Papa Francisco se despide de nuestro país, será la última ocasión en esta visita, que recorre las calles de la capital del país, que en en los últimos días han vivido caos, felicidad, emoción y esperanza con la presencia de “Papancho”.