La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), concluye que en el caso del Proyecto Malecón Tajamar, en Cancún, Quintana Roo, no hay registro de ecocidio ni devastación, ya que el desmonte de mangle que hizo FONATUR cumplía con los permisos requeridos. Toda vez que los impactos ambientales no se dieron dentro del área natural protegida Sistema Lagunar Nichupté.

En conferencia de prensa, el procurador Guillermo Haro, reconoció FONATUR incumplió de manera parcial el rescate de la fauna silvestre ubicada en la zona, que es de cinco cocodrilos, los cuales serán reintegrados al hábitat lagunario de la región.

En tanto que se responsabilizó a la empresa desarrolladora Bi & Di Real Estate de México, S.A de C.V. de iniciar por su cuenta y sin permiso de la SEMARNAT el desmonte de 9 hectáreas de su propiedad. “Sin autorización de materia ambiental, permiso en materia de cambio de uso de suelo forestal, ni cesión de derechos en su favor”, destacó Guillermo Haro.

Asimismo, ordenará a los dueños de esos terrenos solicite a la SEMARNAT nuevas autorizaciones en materia de impacto ambiental y cambio de uso de suelo que deberán cumplir los criterios de la ley ambiental vigente para poder realizar nuevas construcciones.

Toda vez que hoy el estatus del proyecto Malecón Tajamar es de suspensión de actividades.