Evitar la resignación que pretende imponer una realidad que parece haberse convertido en un sistema inamovible, es la petición del Papa Francisco a seminaristas, sacerdotes y religiosas de México.

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Ante más de 20 mil personas congregadas en el estadio Venustiano Carranza de Morelia, Michoacán, el Papa aseguró que en la iglesia, los sacerdotes y consagrados no quieren ser “funcionarios de lo divino” ni “empleados de Dios”.

Al preguntar “¿qué tentación nos puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad?”.

“¿Qué tentación podemos tener una y otra vez nosotros obispos, sacerdotes y consagrados de esta realidad que parece haberse convertido en un sistema inamovible?, a lo que respondió “resignación” que se convierte en una de “las armas preferidas del demonio”. La resignación no solo impide proyectar, sino que también impide arriesgar y transformar, precisó.