Con rezos, canciones y baile, la gente aguarda el paso del Papa Francisco en las inmediaciones de la Nunciatura Apostólica.

Miles de personas impacientes se encuentran junto a las vallas metálicas que han sido colocadas sobre la Avenida Insurgentes Sur.

Para quitarse el frío, la gente hace la ola y lanza varios gritos de alegría y emoción.

En esta ocasión no hay comerciantes ambulantes caminando entre la gente, por lo que los presentes sacan de entre su ropa y bolsos, manzanas, guayabas y tortas para calmar el hambre, los más previsores portan su termo, vasos y sillas plegables.

A las 8:45 Sale el Papa Francisco de la residencia donde pernoctó, saluda a niños con capacidades diferentes, aborda el Papamóvil para iniciar su camino hacia Palacio Nacional.

Durante el trayecto, observa pancartas con dibujos de su rostro, banderas con la imagen de la Virgen de Guadalupe, y mensajes escritos a mano: “Esta familia te quiere y apoya”, “Bienvenido Papancho”, “Papancho te queremos más seguido” y “te amamos”.

Las porras van desde “Melón, papaya, que el Papa no se vaya”, hasta el clásico futbolero cuando despeja el portero rival, por supuesto modificado para la ocasión, y tras el sonoro eeeeeeeeeh… se escucha fuerte el grito al unísono, “Papa”.

Los fieles católicos que esperan el paso del vehículo que transporta al Jefe del Estado Vaticano, soportan el aire helado, van desde niños de dos años hasta gente mayor.

Pocas veces ocurre, pero se escuchan porras para los policías presentes a quienes la multitud invita a unirse al baile, no obstante la única respuesta que obtienen de la autoridad es una sonrisa.

Este día la fe reúne a personas de todas las clases sociales, edades, nacionalidades y género, que reflejan en su rostro felicidad, asombro, impaciencia y una gran disposición para mostrar al Papa lo cálidos y festivos que podemos ser los mexicanos para mostrar nuestro respeto y cariño.

Así arrancó el primer día de actividades del Papa Francisco, con la solocitud a gritos de la gente, “no te vayas”.