Los pueblos heredan la tierra, una lengua, una cultura y una tradición, pero también heredan el fruto vivo de la fe

“un cristiano no puede menos que demostrar su solidaridad para solucionar la situación de aquellos a quienes aún no ha llegado el pan de la cultura o la oportunidad de un trabajo honorable, no puede quedar insensible, mientras las nuevas generaciones no encuentren el cauce para hacer realidad sus legítimas aspiraciones”

Fue el mensaje del Papa Francisco, durante la misa que ofició este domingo en Ecatepec, Estado de México, ante más de 300 mil personas
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