En la esperanza y misericordia de Dios se fincan los cimientos para construir una nueva vida

“una verdadera bandera de amor y de justicia, en la construcción de ese otro santurario, el de la vida, el de nuestras comunidades, sociedades y culturas, nadie puede quedar afuera, todos somos necesarios, especialmente, aquellos que normalmente no cuentan por no estar a la altura de las circunstancias o por no aportar el capital necesario para la construcción de la vida”

Fue el mensaje del Papa Francisco, durante la misa que ofició en la Basílica de Guadalupe