FOTO HOSPITAL FEDERICO GOMEZCon gritos de “Papa, te queremos y danos tu bendición”, fue como recibieron al Vicario de Cristo, niños que se encuentran internados en el hospital Infantil Federico Gómez, a quienes les dijo que una caricia ayuda mucho a recuperarse.

“Quiero bendecirlos, quiero pedirle a Dios que los bendiga, los acompañe a ustedes y sus familias a todas las personas que trabajan en esta casa y buscan que esas sonrisas sigan creciendo cada día, a esas personas que no solo con medicamentos sino con la cariño-terapia, ayuda a que ese tiempo sea vivido con mayor alegría”.

Esas fueron las palabras que el Papa Francisco dio a los niños enfermos que se encontraban en la sala Jesús Kumate, del hospital infantil, a quienes abrazo, beso, acarició y platicó con ellos,  mientras que los pequeños le regalaban dibujos, se tomaban selfies, incluso hubo una pequeña que le obsequió una tarjeta con un corazón dibujado.

Incluso una joven después de platicar con el  Obispo de Roma le canto en latín el  Ave María.

En su momento Angélica Rivera de Peña, como presidenta del DIF, le dijo al Papa Francisco, que es grande por lo que dice, pero más grande por todo lo que hace.

“Los niños de México le abren con alegría su corazón y reciben son su presencia  las virtudes de la fe y de la esperanza, su Santidad quiero que sepa que aquí siempre será bienvenido, tenga la seguridad de que vamos a rezar mucho como usted lo ha pedido, para que Dios le siga dando la luz y fortaleza que con gran humildad nos ha mostrado”.

 

Posteriormente Rivera de Peña tomó en brazos al niño Rodrigo López Miranda para que el máximo jerarca católico le diera unas gotas de la vacuna contra la poliomielitis.

Cabe mencionar que la esposa del presidente Enrique Peña, entregó al Papa Francisco una imagen de la Virgen María a nombre del Patronato del Hospital Infantil de México Federico Gómez.

Por último el Papa visito el pabellón de niños que se encuentran muy enfermos, encuentro que fue privado; tiempo después abandonó el hospital en el carro Fiat cinquecento, para trasladarse a la Nunciatura que se ubica en la Zona Sur de la Ciudad de México.