Las divisiones al interior del Congreso Agrario Permanente (CAP) no se hacen esperar, debido a problemas legales y manejos irregulares, la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, la Coalición de Organizaciones Democráticas Urbanas y Campesinas, y la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos, anunciaron su retiro, ya que aseguran el CAP está muerto.

 Álvaro López Ríos, de la UNTA, aseguró que el CAP “se ha convertido en un cadáver que hay que sepultar, no le sirve a nadie, salvo a los últimos coordinadores que lo han presidio, que han obtenido de la Financiera Rural un monto de 17 millones de pesos para tareas del CAP, y lo que han hecho Humberto Serrano, Max Correa, José Durán y Luis Gómez Garay es aprovecharse de los subsidios de la Financiera y de SAGARPA para llevar recursos a sus bolsillos y en el mejor de los casos a sus agremiados”

Asimismo, denunció que los actuales dirigentes del Congreso Agrario se han beneficiado de subsidios gubernamentales, en vez de apoyar a los campesinos. Señaló que existe una falta de consenso entre las organizaciones, que muchas de ellas sólo buscan alinearse al Ala priísta, y que tras una demanda laboral, los bienes del CAP se encuentran embargados sin que haya una disposición de las nueve organizaciones que quedan, por rescatarlos.

 En tanto, la Auditoría Superior de la Federación tiene abierta una investigación por 6 millones de pesos cuyo destino no ha podido ser comprobado.