imageCon mariachi y banda sinaloense fue recibido esta mañana en Ecatepec, Estado de México, el Papa Francisco, luego de volar en helicóptero desde el Campo Militar Marte.

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Desde muy temprano, e incluso desde la noche anterior, miles de personas se ubicaron junto a las vallas humanas a cargo de voluntarios, para lograr el mejor lugar.

Niños, adultos y ancianos ocuparon sillas, bancas, y pequeñas escaleras a un costado del camino del “Papamóvil”.

Una mezcla de emoción y expectativa se respiraba en el ambiente a unos minutos de que pasara por el lugar “Papancho”, como mucha gente le dice al Jefe del Estado Vaticano.

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Con una presencia policiaca inusitada, la gente se sentía segura en una de las zonas del país que se caracteriza por sus elevados índices delictivos, sin embargo hoy todo era diferente.

La gente bromeaba y aplaudía a los uniformados presentes, vecinos de casas contiguas se presentaban y saludaban por primera vez, lugareños repartían café y fruta entre los asistentes.

En tanto, don Apolonio, se levantó temprano, vecino de Ciudad Azteca, se trasladó a las cercanías del predio “El Caracol”, para llevarle comida y agua a su hijo policía de la Comisión Estatal de Seguridad.

“Lo tienen desde las diez de la mañana de ayer y sale hasta las dos de la tarde de hoy, y sólo le han dado un juguito, una tortita, una fruta y una palanqueta. Usted cree que con eso pueden aguantar?”

A lo lejos se escuchaban porras y vítores: “Quién es el mero mero, que lo digan los policías … el mero mero es el señor”, se respondían los mismos que preguntaban, ante el silencio de la autoridad.

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La venta de recuerdos y comida a cargo de comerciantes ambulantes era discreta pero visible, banderas pequeñas, plumas, llaveros, rosarios, pulseras, collares, gorras y pañuelos con la imagen del Papa se vendían en 10 pesos, mismo precio para el café, tortas, refrescos y papas, no faltaron tampoco los bastones para las “selfies”, que se ofrecieron en 80 pesos.

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Y es que en esta visita del Papa Francisco, mas de la mitad de los presentes en las vallas toman video o fotografía con sus celulares, tal y como ocurre en conciertos y eventos masivos, donde la gente está mas preocupada por capturar el momento que por vivir la experiencia.

“Ahí viene Francisco”, “Papancho”, “Aquí aquí, voltea”, “Padre”, “hola”, se escucha al mismo tiempo durante el paso del “Papamóvil”, que avanza a gran velocidad sobre Avenida Insurgentes, en Ecatepec, a menos de un kilómetro del Centro de Estudios Superiores de Ecatepec, donde ya lo esperaban miles de fieles.

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Horas de espera valieron la pena porque fueron recompensadas con la bendición del Papa.

La gente sonríe, se abraza, los niños preguntan a sus papás si ya pasó Francisco, los amigos intercambian el video a través de sus celulares, las azoteas, calles y aceras comienzan a vaciarse, sólo algunos se acercan a las pantallas gigantes para observar la Misa que encabeza el Papa.

Ahora a regresar a casa, caminar cerca de tres kilómetros a la estación del Mexibus Vocacional 3 o abordar algún transporte cercano.

Hoy fue un día del amor distinto, “hoy pude ver al Papa, estamos en el país en una situación muy difícil y creo que el nos viene a devolver la esperanza”, comenta Rocío Martínez, vecina del lugar.