En cada uno de nosotros anida, vive ese sueño de Dios que en cada Pascua, en cada eucaristía lo volvemos a celebrar, somos hijos de Dios, sueño testimoniado por la sangre de tantos mártires de ayer y de hoy

“cuaresma, tiempo de conversión, de cómo ese sueño se vuelve continuamente amenazado, por el padre de la mentira, por aquel que busca separarnos, generando una familia dividida y enfrentada, una sociedad dividida y enfrentada”

Así lo dijo, el Papa Francisco, durante la misa que ofició, este domingo, en el Centro de Estudios Superiores Ecatepec, Estado de México