Estudios recientes han demostrado que la genética combinada con el estilo de vida que se vivió durante la juventud, son determinantes en el estado de salud del adulto mayor.

De acuerdo con María Fernanda Carrillo, investigadora en ciencias médicas del Instituto Nacional de Geriatría, de la Secretaría de Salud, que se debe vigilar en la tercera edad la nutrición, porque cuando es deficiente trae consecuencias en la funcionalidad y en el estado inmunológico, provocando fragilidad al medio ambiente y a las enfermedades agudas.

Asimismo, se corre el riesgo de que se agudicen los padecimientos que ya tienen, como las infecciones, las enfermedades crónicas no transmisibles, caídas y lesiones.