Se calcula que en México hay dos millones de personas con epilepsia, en la mayoría de los casos el principal síntoma es la convulsión y se manifiesta con mayor frecuencia durante la infancia y en adultos mayores de 60 años

Iris Martínez, de la Clínica de Epilepsia del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, explicó que cualquier persona puede sufrir epilepsia sin importar su condición social o edad. Se trata de una enfermedad caracterizada por crisis debido a descargas neuronales desordenadas y excesivas.

Este trastorno, se debe principalmente a causas genéticas o hereditarias, pero también cuestiones secundarias como neurocisticercosis, daño perinatal, algún evento vascular cerebral, traumatismo craneoencefálico o por situaciones desconocidas.

Martínez Juárez señaló que esta enfermedad tiene consecuencias de tipo neurológico, mental, psicológico y social, porque prevalece como un padecimiento en el que se estigmatiza y discrimina a quien lo padece.

La especialista en neurología resaltó la importancia del diagnóstico, y el medicamento para cada caso es distinto, personal y no debe interrumpirse, a fin de evitar que aumenten las crisis epilépticas.

También consideró fundamental aplicar el tratamiento de manera constante, debido a que la epilepsia no tiene cura a corto plazo, pero los ataques pueden ser controlados en intensidad y frecuencia. De lograrse este objetivo durante varios años, dijo, existe la probabilidad de aliviar la enfermedad.

Martínez Juárez subrayó que todos los familiares del paciente deben saber acerca de este padecimiento para poder ayudarlo en caso de sufrir una crisis y medir el tiempo de su duración, momento en el cual el cuidador debe mantener la calma, voltear al paciente de lado y acompañarlo hasta que se recupere.