A pesar de que organizaciones campesinas consideran que el campo está en crisis, la Secretaría de Agricultura, afirmó que México podrá posicionarse en los próximos dos años como el décimo primer productor de alimentos del mundo, lo que refleja la importancia social y económica que representa el campo y sus productores.

Su titular, José Calzada Rovirosa, señaló que el campo mexicano es un ejemplo de productividad, ya que se estima que por cada hectárea cultivada se obtienen alrededor de mil 800 dólares, cuando en otros países que tienen mayor extensión este promedio es menor.

Refirió que actualmente el país se ubica en décimo segundo lugar en producción de alimentos, por lo que, de continuar con un crecimiento similar al obtenido en los años recientes, va a ser posible superar a otros países latinoamericanos y en el mediano plazo ubicarse entre los primeros diez lugares.

Indicó que la productividad del sector, aunado a una mayor apertura comercial, ha permitido que México crezca en sus exportaciones agroalimentarias, con ventas al primer cuatrismestre del año cercanas a los 10 mil millones de dólares y con una perspectiva de cierre para el 2016 de 30 mil millones de dólares.

Señaló que desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), las exportaciones agroalimentarias han crecido en más de 600 por ciento y hoy ya superan los ingresos por conceptos de turismo, remeses y petróleo.

Destacó que el país tiene seis millones de hectáreas de riego, lo que posiciona a México como sexto lugar mundial en este rubro, lo que permite a los productores ser más productivos y, mediante sistemas tecnificados, hacer un uso más eficiente del agua para los procesos agrícolas.