Como un “golpe de Estado” calificó la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, la decisión del Senado de separarla del cargo para responder a un juicio político.

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Rousseff será suspendida durante al menos 180 días y su lugar será ocupado por el vicepresidente Michel Temer, quien completaría el mandato, que vence el 1 de enero de 2019, en caso de que finalmente fuera destituida.

La decisión del Senado se fundamentó en que el gobierno incurrió en una serie de maniobras fiscales en 2014 y 2015, que le permitieron presuntamente “maquillar” sus resultados y presentar números mejores que los que habría mostrado la realidad.

Tras el fallo, Dilma Rousseff disolvió su Gobierno, entre cuyos ministros figura el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue designado titular de la cartera de la Presidencia en abril pasado, pero no asumió por decisión del Tribunal Supremo, que suspendió su nombramiento debido a que es investigado por diversos casos de corrupción.