Este 21 de septiembre es el Día Mundial del Alzhemier.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró esta fecha con el objetivo de crear conciencia sobre esta enfermedad relacionada con el envejecimiento.

El Alzheimer es un padecimiento neurodegenerativo, cerebral, progresivo, irreversible, que produce pérdida de la memoria, deterioro intelectual y trastorno de la personalidad.

Se estima que a nivel mundial existen 47.5 millones de personas con alguna demencia y cada año se registran 7.7 millones de nuevos casos. Del total, hasta 70 por ciento corresponden a Alzheimer.

Los síntomas de esta enfermedad se presentan de manera diferente en cada persona, pero hay tres etapas que se caracterizan por el impacto de la enfermedad:

– La etapa temprana se caracteriza por la tendencia al olvido, la pérdida de la noción del tiempo y la denunciación espacial, incluso en lugares conocidos.

– En la etapa intermedia se comienzan a olvidar acontecimientos recientes y nombres de conocidos. Hay problemas para comunicarse, se repite la misma pregunta de manera constante y se sufre de dificultades relacionadas con el aseo y cuidado personal.

– En la etapa tardía, una de las peores, la dependencia e inactividad se hacen presentes. La dificultad para reconocer a familiares y amigos es evidente. También hay dificultades para caminar y se presentan alteraciones que pueden desembocar en agresiones.

Hasta la fecha no existe una cura para el Alzheimer; sin embargo, hay rutinas y actividades que pueden ayudar a su retraso y/o prevención:

– Optimizar la salud física, la cognición, la actividad y el bienestar.

– Identificar y tratar enfermedades físicas concomitantes.

– Detectar y tratar los síntomas conductuales y psicológicos problemáticos..

– Proporcionar información y apoyo a largo plazo a los cuidadores.