Urge que en México se recobre la confianza de los ciudadanos, luego de que la corrupción es el cáncer de nuestro país.

Así lo afirmó Gabriela Ramos, directora de gabinete de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), quien considero que los diputados y senadores deben garantizar un diseño eficaz de coordinación y con autoridades fiscalizadoras independientes, con capacidad de investigar y castigar la corrupción.
Agrego que el escándalo de los papeles de Panamá evidenció la complejidad para identificar nexos y formas de operación de los corruptos, por lo que México debe ser cuidadoso en el diseño de su legislación secundaria del Sistema Nacional Anticorrupción y sobre todo una vez que esté operando, garantizar su puesta en marcha.
En el marco de la presentación de las recomendaciones preliminares, Gabriela Ramos, considero que el Congreso de la Unión debe responder a las expectativas que ha generado la discusión y construcción de las leyes reglamentarias del Sistema Nacional Anticorrupción.
En su momento el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, aseguró que el país tiene un sistema de fiscalización vivo, aunque requiere mejorarse para que todos los entes que reciben y manejan recursos públicos cumplan con los objetivos de transparencia, rendición de cuentas integridad el manejo del dinero y controles que garanticen que los recursos se usen  para lo que fueron destinados.

Cabe mencionar que entre las recomendaciones iniciales que emitió la OCDE sobre el modelo de fiscalización destaca que, los auditores deben gozar de autonomía, debe ser un sistema coherente, armonizado a nivel federal y estatal, con mejores esquemas de control interno en el ejercicio del gasto y con capacidad para fortalecer las instituciones.