Es un mito la imagen del mexicano cubierto con un sarape que se la pasa dormido.

Esto lo sostiene Matilde Valencia Flores, de  la Clínica de Trastornos del Dormir de la Facultad de Psicología de la UNAM, quien llevó a cabo un estudio entre 577 estudiantes y encontró similitudes con datos  de otras latitudes de América del Norte y Europa, es decir, se duerme lo mismo que en otras partes del mundo.

El estudio además revela que la somnolencia diurna entre los estudiantes no necesariamente está ligada a las horas de sueño nocturno,  sino con los ronquidos.

“Pero cuando hicimos estos estudios y vimos el patrón de sueño y de siesta pues no diferimos mucho de otros países, es lo mismo, 15 a 20 %  hacen la siesta y no hay diferencia, lo que sí también vimos es el mismo patrón de por las actividades durante la semana disminuye nuestro tiempo”, señaló la especialista.

Su recomendación es implementar “Medidas de higiene en el dormir”, es decir, buscar la manera de dormir las horas que cada cuerpo requiere.

Entre los resultados hallados está el hecho de que en México, por el ritmo de vida cada vez se duermen menos horas, en promedio 6, lo que afecta el metabolismo y la actividad cognoscitiva.

Otro dato es que durante los fines de semana se duerme más porque es una forma de compensar la falta de horas de sueño entre semana. En promedio se duerme dos horas más durante los fines de semana.

Por otro lado en cuanto a la somnolencia que presentan los jóvenes durante el día, se determinó que ésta no necesariamente tiene que ver con mal dormir de noche, sino con los ronquidos.