Una explosión a bordo es lo que pudo haber sufrido el avión de EgyptAir que cayó al Mediterráneo el pasado jueves 19 de mayo.

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Así lo determinó el análisis preliminar de los restos humanos recuperados, pero los investigadores no han encontrado hasta el momento algún rastro de explosivos.

Los forenses precisaron que los restos más grandes son del tamaño de la palma de una mano y que no se cuenta con una parte de todo el cuerpo.

Por otro lado, Egipto envió un submarino para buscar las cajas negras del avión, mientras un barco francés se unió a los esfuerzos internacionales para localizar estos instrumentos.