Con cambios simples y sencillos se pueden obtener grandes resultados, es por ello que el Gobierno de la Ciudad de México, a través de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema), invita a los habitantes de esta megalópolis a que desde sus hogares cuiden y protejan los recursos naturales que son de todos, además de que ahorren gastos.

Para ello, propone establecerse algunos propósitos de año nuevo ambientales:

Cultivar nuestros propios alimentos

La producción de alimentos frescos y de temporada, libres de pesticidas, en casa, es posible a través de la generación de huertos urbanos. La instalación de un huerto en casa permite elevar la calidad de vida y contribuye a mejorar la alimentación de las familias, toda vez que se producen alimentos orgánicos, con alto valor nutricional que permiten mejorar la economía del hogar y al protegen el medio ambiente.

Además de que ofrece a los integrantes de la familia tener un espacio propicio para la convivencia; así como una dieta más saludable, nutritiva, consumir productos generados en casa y un ahorro en la economía.

Es a través de los Centros de Educación Ambiental Acuexcómatl, Yautlica y Ecoguardas como se puede aprender a generar nuestros propios huertos, toda vez que imparte talleres teóricos y prácticos a la ciudadanía sobre cómo implementar huertos urbanos en los hogares, así como los beneficios que traen a la salud. Para mayor información es posible consultar la página web www.sedema.df.gob.mx

Buen uso del agua

El agua es un recurso natural no renovable y fundamental para todos, por ello su cuidado debe ser una de las prioridades de todos los hogares capitalinos para este año que inicia; lo anterior es posible, a través de sencillos cambios como regar jardines y macetas en lo noche o muy temprano para evitar la evaporación del agua, cerrar la llave mientras se lavan los dientes y usar un purificador de agua para no comprarla embotellada.

Otras acciones de importancia es revisar periódicamente las llaves de agua y tuberías, reparar las fugas, reutilizar el agua de la regadera, instalar dispositivos ahorradores, utilizar la mínima cantidad de detergente, evitar que los residuos de comida se vayan por el drenaje y usar la lavadora con cargas completas, todos éstos son hábitos muy simples que permiten optimizar este recurso natural y ahorrar costos para los ciudadanos.

Ahorro de energía

Hay que evitar el “uso fantasma de energía”, es decir, todo aparato que esté conectado gasta energía, aunque esté apagado, por lo que lo mejor es desconectarlo; un ejemplo de lo anterior, es cuando se dejan los cargadores de celulares conectados sin estarlos utilizando, aun así, están jalando energía.

Los aparatos eléctricos que más gastan energía son el refrigerador, la secadora de ropa, la lavadora, la plancha, la computadora y la televisión, por eso es importante leer las etiquetas antes de comprar así como las indicaciones de uso y mantenimiento.

Otro aspecto que es muy sencillo, pero aporta mucho, es apagar las luces de las habitaciones vacías, si tomamos en cuenta que la iluminación representa la tercera parte de la energía eléctrica que se usa y se paga en el hogar. Utilizar focos eficientes permite ahorrar entre 59 y 70% de energía, además de que dan mejor luz, generan menos calor y duran más tiempo.

No lo tire, recíclelo

En esta época del año es común hacer una limpieza profunda de casa, y encontrar objetos que ya no se utilizan; antes de tirarlos al cesto de la basura, es importante pensar si se pueden reciclar y en caso de que no, cual sería la disposición más adecuada que se les puede dar.

En el caso de los residuos generados normalmente en el hogar, vale la pena mencionar que el próximo 8 de julio de 2016, entrará en vigor la Nueva Norma Ambiental para la Separación, Clasificación, Recolección Selectiva y Almacenamiento de los Residuos del Distrito Federal, en donde se establece una nueva división de los residuos para su mejor aprovechamiento:

 

  • Residuos biodegradables que serán aprovechados.
  • Residuos con potencial de reciclaje.
  • Residuos inorgánicos de aprovechamiento limitado.
  • Residuos especiales y voluminosos.
  • Residuos peligrosos provenientes de fuentes distintas a los establecimientos comerciales, industriales y de servicios.

Para el caso de residuos con potencial de reciclaje, la Sedema lleva a cabo el “Mercado de Trueque”, y en el caso de residuos eléctricos o electrónicos (electrodomésticos en descompuestos, cargadores, celulares, DVD´s, cables, entre otros), las jornadas del “Reciclatrón”, ambos programas de educación ambiental itinerantes y mensuales, los cuales permiten darle a éstos una disposición adecuada.

Es importante saber que no se deben combinar estos residuos con la basura convencional, ya que contienen materiales tóxicos que al ser liberados al ambiente, pueden contaminar el suelo y los cuerpos de agua.

No tirar las pilas a la basura, mejor depositarlas en las columnas de acopio

Cuando las pilas ya no funcionan, es importante no mezclarlas con residuos domésticos ya que pueden causar un problema de contaminación. Es por ello que existe el programa “Ponte pilas con tu Ciudad” que es una alternativa para darle un manejo ambientalmente adecuado a este tipo de elementos.

En la Ciudad existen 400 columnas para el depósito de manera segura de estos residuos, que si se manejan correctamente, varios de sus componentes pueden ser reutilizados en la fabricación de otros elementos como llaves, alambres, partes de carro, entre otras. El listado de columnas de acopio está disponible en la página www.sedema.df.gob.mx.

Usar más la bicicleta

El 50% de los viajes que se hacen en la Ciudad, tienen una distancia menor a 8 kilómetros, por ello la bicicleta representa una alternativa mucho más eficaz y ecológica para desplazarse en distancias cortas en la capital.

Cada vez son más los ciclistas que transitan por las calles de la CDMX, por eso es importante utilizar los elementos de protección como casco y reflejantes, respetar el sentido de las calles, de preferencia utilizar las ciclovías y no competir con otros vehículos.

El uso de la bicicleta, además de contribuir a la movilidad de la capital, permite mejorar la salud de quienes la utilizan ya que es un ejercicio aeróbico que aporta condición física, permite mayor oxigenación al cerebro, libera hormonas que producen sensaciones positivas, reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, mejora el equilibrio, la postura, la coordinación, funcionalidad de músculos y articulaciones.

Ser un viajero más proactivo

El excesivo número de vehículos que circulan en la Ciudad es la principal causa de contaminación e incide directamente en la movilidad. Formar parte de la solución está en manos de todos.

Informarse previamente del lugar al cual se va a desplazar y la manera más efectiva de llegar, escoger el transporte en función de la distancia y las necesidades; por ejemplo, si se trasladan productos o se desplazan varias personas la opción puede ser usar el automóvil o compartirlo; pero si es un trayecto corto, caminar, usar bicicleta o el transporte público pueden ser alternativas más eficientes y menos contaminantes.