Reconocen autoridades del Metro que dentro de sus instalaciones existe la explotación infantil, ya que padres o tutores envían a los menores a vender diversos productos, lo que viola los derechos de la infancia. Sin embargo, la situación empeoró con los operativos contra bocineros y vagoneros en la red.

“hubo una disminución radical de bocineros y luego de vendedores ambulantes pero hubo un incremento de vendedores de niños, como ellos saben que no se les puede canalizar al juez calificador por vendimia, pues se están escudando en la infancia los vendedores”.

Al acudir a la inauguración de las Mesas de Trabajo “Políticas Públicas para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección de Adolescentes Trabajadores en Edad Permitida”, Jorge Gaviño, Director General del Metro, explicó que a los niños no se les quita su mercancía, pero sí se les retira de los vagones. A los adolescentes se les presenta a un juez calificador. Sin embargo, aclaró que ya se busca implementar acciones conjuntas con las secretarías del Trabajo y de educación del DF.

Añadió que la Procuraduría de Justicia del DF, ya analiza videos aportados por el propio metro, para investigar a los posibles responsables de este delito.

Por su parte, la Secretaria del Trabajo, Amalia García, reconoció que no existen cifras precisas sobre el número de  niños que sufren explotación laboral en la capital, por lo que realizan ya un diagnostico de este fenómeno para emprender las acciones necesarias.

Sin embargo, estimó que en la capital existen focos rojos como la Central de Abasto y el Metro, y el 50 por ciento de los niños que laboran en estos lugares provienen del Estado de México, Puebla y Querétaro, el resto habita en las delegaciones Cuauhtémoc, Iztapalapa, Gustavo A. Madero e Iztacalco.

  • Ricardo Jasso Moedano

    “Disminución radical, al principio tal vez, pero gradualmente han vuelto, como siempre, y ahora no quedan elementos de seguridad que vigilen las estaciones. Aunque tampoco servían de nada, pues alegaban que no podían detener, ni acercarse siquiera, a los ambulantes por ser discapacitados. Quienes de verdad están discapacitados son las autoridades por permitir semejantes abusos y todavía atreverse a decir que han controlado la situación.