De acuerdo con los registros de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), en nuestro país ocurren un promedio de 2.4 millones de hechos viales al año, que absorben alrededor del 1.7% del Producto Interno Bruto (PIB).

En el Continente Americano, una proporción importante de las muertes en los caminos se dan en peatones (22%), ocupantes de motocicletas (20%), ciclistas (2%). Otro porcentaje elevado lo representan los ocupantes de vehículos (35%), casi todos ellos por exceso de velocidad.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) casi el 50% de todas las muertes por accidentes de tránsito en el mundo se dan en usuarios vulnerables de la vía pública, que son quienes tienen la menor protección, es decir, motociclistas, ciclistas y peatones.

Cabe resaltar que, por cada persona que muere en un accidente de tráfico, hay por lo menos otros 20 que tienen lesiones importantes no mortales. Estas consecuencias pueden tener un impacto considerable en la calidad de vida, y con frecuencia, implicar costos económicos significativos.

La AMIS asegura que muchas familias, sobre todo de ingresos bajos o medios caen en la pobreza después de que alguno de sus integrantes sufre un accidente de tránsito, ya sea por falta de ingresos, por el costo prolongado de la atención médica, la rehabilitación o fallecimiento.