En poco más de 20 años viviendo en el margen del río “La Coyotera”, en Huixquilucan, Estado de México, vecinos de la colonia San Fernando, aseguran que se han registrado al menos nueve inundaciones de diversas intensidades, como la ocurrida el lunes pasado, que afectó por primera ocasión a zonas residenciales y a un hospital privado cercano, cuyo estacionamiento quedó bajo el agua.

Para los habitantes, entubar el río resultó perjudicial, además de que constructoras y “paracaidistas” han ido robando metros al cauce de la corriente.

Guillermo, habitante de la zona por más de 22 años, asegura que esta situación se vive cada vez que llueve de manera intensa.

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“El problema es que es un solo tubo y no se abastece y se tapa con la basura, troncos, llantas, así es como se llenó y se llenó de agua, y se metió a las casas de la orilla de la barranca y afectó hasta los vecinos ricos de aquí”

Vecinos aseguran que administraciones municipales van y vienen, y no encuentran una solución al toponamiento y posterior desbordamiento del río.

Mario Díaz, quien llegó a vivir a este lugar hace 20 años, lamenta que no exista voluntad para resolver este problema.

Coyotera

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“Tenemos 20 años viviendo aquí y se ha inundado como ocho o nueve veces. Que hagan una solución integral porque no se puede estar así. Eso pasa a cada rato. Ellos han venido y sólo han hecho trabajos de limpieza”

Para Alfonso, quien tiene su vivienda a menos de 8 metros del río, y a poco más de 20 metros del tubo de drenaje de tres metros de diámetro que constantemente se taponea con basura, árboles, muebles y desechos, asegura que su familia ya no le teme al agua, porque cuando te toca te toca, estés o no viviendo junto a un río.

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Don Alfonso y su familía han convivido tan cerca del río y su despiadada fuerza, que el 15 de mayo pasado, durante una crecida de corriente, sus dos hijos rescataron a una mujer que arrastraba el agua; mientras que en esa misma ocasión, su sobrino de 20 años, quien es paraplejico, salvó la vida gracias a que el colchón en que dormía flotó, y su cuerpo quedó atorado en un declive del techo de lámina, lo que permitió que vecinos lo sacaran rompiendo el techo.

“Ya nos acostumbramos, ahora sí que ya somos como Aquaman, jajaja. Ya no nos asustamos, uno se acostumbra a todo, de todas formas a donde vayas siempre va a haber problemas, ya cuando le toca a uno, donde quiera que uno esté. Ay lo que Dios diga a ver qué”, señala entre risas don Alfonso, que ha decido vaciar la planta baja de su vivienda de dos niveles, “por si acaso”.

Al final todos coinciden en que el municipio y sus funcionarios deben hacer su trabajo, que no es solo limpiar la barranca de “La Coyotera”, sino resolver el problema de taponamiento, e incorrecto entubamiento de un río que no debió autorizarse, todo en beneficio de una constructora que decidió que el cauce pasaría por debajo del jardín del fraccionamiento que construyó, y que en esta ocasión fue invadido por el lodo, basura y desechos del río.