En Kentucky, Estados Unidos, una congregación se inundó de risas debido al impaciente niño de 6 años Jordan Warrick, quien no pudo más y tomó sus manos hundiéndose en el agua porque el pastor de su iglesia se estaba tardando bastante.

Nadie se esperaba la emoción y la urgencia del pequeño por bautizarse, por lo que las carcajadas no faltaron. Aunque antes su familia no estaba bien, él nació prematuro y tuvo que pasar por algunas cirugías, mientras que su hermano gemelo no sobrevivió.

Así que con estas risas que provocó, está más cerca del cielo para volver a encontrarse con su hermano.