En 1992 salía al mercado Valedores Juveniles, primer larga duración del grupo mexicano Haragán y Compañía. La obra es una serie de historias de extracción directamente callejera, sórdidos relatos de marginación y delincuencia inspirados en las colonias más vulnerables de la Ciudad de México y su periferia.

La grabación surge como una incisiva parodia por parte de Luis Álvarez, mejor acreditado como El Haragán, respecto al programa Valores Juveniles Bacardí y Compañía, de Televisa.

El show en cuestión era una incubadora de (h)artistas hechos a medida, en el cual el propio Luis Álvarez participó en más de una ocasión. Quedó desencantado debido a que siempre perdía frente a competidores con escasos talentos artísticos, pero mejor parecidos que él y provenientes de la clase pudiente.

Su respuesta fue este debut discográfico, cuyo corte número cuatro, “Él no lo mató”, es un relato que se ha repetido una y otra vez en nuestro país, en diferentes ciudades y con otros protagonistas.

La pieza cuenta la historia de un adolescente que, a sus 17 años, es asesinado luego de cometer su primer crimen a mano armada.

«Era un niño jugando a ladrón.
Sólo tenía 17 años,
bien vividos, mal vividos,
qué se yo…»

Cerca del final, Álvarez adopta un tono paternalista y hasta aleccionador:

«Padres, cuiden a sus hijos.
No les vaya a pasar lo que les cuento yo.
Maldita se la hora en que se descarrió.
Maldito sea el momento en que se maleó»