“Día negro” – La Barranca, Tempestad (1997)

Para 1997, La Barranca tenía delante de sí una faena por demás complicada: igualar en calidad un trabajo tan excelso como lo había sido su debut discográfico, El fuego de la noche (1996).

Bajo este contexto, el primer corte con el que nos recibía la segunda grabación de José Manuel Aguilera, Federico Fong y Alfonso André, era una continuación que se sentía muy natural respecto a lo que la banda había exhibido hasta entonces, pero que sorprendía por la inenarrable crudeza de su mensaje.

El tema en cuestión, “Día negro”, tal como lo sugiere su nombre, es una pieza oscura en demasía. En ella no cabe la esperanza, no hay luz alguna al final del túnel; cual si se tratara de la más oscura canción de The Cure (“One Hundred Years” viene a la mente) pero traducida a la realidad mexicana.

El bestial aparato mexicano del que Aguilera hablaba en varios de los cortes de su anterior álbum, no sólo permanecía intacto sino que esta vez se insinuaba aún más imponente e imbatible. El desencanto social de todo un país se materializaba en cinco minutos, en los que su compositor no necesitó de grandes artificios ni de poses granguiñolescas para subrayar su discurso, sino sólo de una letra brutal por su franqueza, carente de eufemismos:

«Alguien dispuesto a morder por no perder su empleo,
todos tomando de un vino que no produjeron,
y sin pisar jamás la línea de fuego…
Día negro,
hoy es un día negro»

La canción evolucionó con el correr de los años. Hoy en día es ejecutada en vivo con arreglos distintos y bajo una mirada mucho más lánguida, casi en tono de verdadera resignación. Y esto como consecuencia de que su letra se mantiene —por desgracia— muy vigente luego de tantísimos años negros, de los que el mexicano ha sido testigo presencial.

«Hoy no es un día común
hoy es un día negro
la realidad otra vez
muestra su rostro siniestro»