Es muy común ver peques que tienen este hábito, aunque de vez en cuando puedes observar adultos que siguen con dicha manía. De hecho es muy común encontrar personas que se muerden las uñas, ¿qué crees que los motive? Aquí te contamos al respecto.

9adba287b7863482d672d1d7945ee780

Para algunos psicólogos, el morderse las uñas obedece a una pauta de control cerebral cuyo fin radica en amortiguar los efectos psíquicos de una situación adversa: estrés, ansiedad, aburrimiento, aislamiento social, miedo

El mordisqueo de las uñas equivale a otros tics que se observan en el ser humano, como son el agitar una pierna repetidamente, morderse el labio, pestañear de forma rápida u olisquear intermitentemente.

Al cabo del tiempo acaba convirtiéndose en un acto inconsciente,  se hace de forma totalmente automática, se convierte en una costumbre más de tantas y tantas otras.

La onicofagia, porque puede atraer  diversos problemas de salud asociados, como los siguientes:

Dientes y labios:

El constante repiqueteo entre los dientes al mordernos las uñas no puede acabar demasiado bien, por lógica. Los dientes y su esmalte acaban desgastándose, y los dientes  y labios pueden acabar deformándose si esta costumbre viene de muchos años. Esto sería también un problema estético añadido, pues los dientes acabaran recortados por el desgaste.

Uñas:

Más de lo mismo. A parte del problema estético, está el problema de salud, ya que si nos mordemos las uñas continuamente acabaremos provocando que no crezcan como deben. Se provocaran así pequeñas alteraciones en el denominado “lecho ungueal” (zona donde se dispone la uña en el dedo). Estas alteraciones pueden dar lugar a heridas o inflamaciones, provocando finalmente dolor. Incluso se pueden llegar a crear padrastros o verrugas.

Infecciones:

Con la onicofagia, que provoca pequeñas heridas en la zona de la uña, es fácil pensar que pueden aparecer infecciones (bacterias, virus, hongos…) que pueden penetrar por estas heridas. Además, si pensamos que lo tocamos todo con la punta de los dedos, es fácil imaginar que estos microorganismos pueden acabar en nuestra boca al mordernos las uñas, provocando también infecciones en boca, dientes y encías (una maleza, hablando claro).

Alteraciones psicológicas:

Los individuos que practican la onicofagia pueden sentirse avergonzados por el hecho de que otras personas les vean las uñas mordidas, con heridas, o incluso infectadas. Esto puede ser un problema en actividades en grupo donde las manos quedan muy a la vista.

La conclusión

No existen tratamientos psicológicos establecidos para terminar con el habito de morderse las uñas, pero psiquiatras y psicólogos concluyen que lo más importante es estar atento al problema.

Si estamos alertas, nos daremos cuenta al momento de llevarnos el dedo a la boca, reprimiendo la acción, pero no es fácil hacerlo, ya que al tratarse de un movimiento tan simple, puede realizarse de forma automática por acción de áreas más primitivas del cerebro.

Otros expertos, proponen mantener las uñas lo más cortas posibles, así no nos veremos tentados con sólo mirarlas y quitarles ese pedazo que sobra. Esto puede servir para algunos, pero el resto seguirá con el comportamiento, provocando heridas en sus dedos.

El romper con un habito, sobre todo uno que realizamos desde que tenemos memoria es casi imposible, pero con sólo tomar conciencia y hacer el esfuerzo de no morderse las uñas, estaremos dando un paso importante para disminuir esta conducta.