¿Alguna vez reprobaste una materia y te pareció injusto? No estás sólo. Esto pasa con más frecuencia de lo que quisiéramos.

Creemos que hacemos evaluaciones objetivas de las personas, de sus trabajos o sus capacidades, pero no es cierto.

Hay casos documentados de alumnos que entregan el mismo trabajo y uno de ellos recibe un nota alta y otro una baja. Incluso algunos han entregado textos de autores galardonados para comprobar que reciben una baja calificación. Si un aspirante a escritor presenta un fragmento de la obra de un ganador del Nobel de literatura, es muy probable que las casas editoriales lo rechacen.

Evaluaremos mejor el discurso de una persona atractiva y nos maravillaremos de una pintura si es de un artista reconocido. Juzgaremos el sonido de un Stradivarius como impecable.

Y todo esto tiene que ver con las expectativas que tenemos. Si suponemos que nos han servido un vino caro, pero en realidad es uno barato, lo más probable es que esa expectativa haga que lo valoremos muy bien.

Así les pasó a nuestros maestros. Si recibieron un excelente texto por parte de un alumno del cual tenían bajas expectativas, lo calificarán bajo. Si recibieron un texto pésimo del alumno estrella, tenderán a dar una mejor nota.