Compaginar la vida académica con la profesional es una experiencia gratificante que te enseñará a ser más productivo y a gestionar mejor tu tiempo. Si eres joven, las empresas valorarán tu madurez. Que cuentes con una experiencia laboral previa y que hayas demostrado la disciplina suficiente para no descuidar tus estudios serán dos puntos a tu favor.

Esto no tiene por qué ser aplicable solo a los más jóvenes, aquellos profesionales que desean crecer con especializaciones o una profesión adicional, deberán aplicar determinación y motivación para seguir mejorando. Pero hasta que llegue ese momento, tocará “pagar con sudor”, trabajar y estudiar a la vez no es precisamente un camino de rosas. Pero aquí, como siempre, os proponemos algunos consejos para superar la experiencia con éxito:

  •            No te apresures

Esto es una lucha que siempre verás a contrarreloj, pero es muy importante que no desfallezcas a mitad de camino, afloja el ritmo cuando sea necesario y aprieta solo cuando sea posible.

  •            Elige bien el centro

No siempre es posible tener el empleo soñado, ya sea porque en el mismo debes cumplir un horario, es presencial o porque tienes una lista de tarea que debes cumplir y debes disponer de una cantidad de tiempo específica para ello.

Trata de escoger un plantel que te dé la posibilidad de elegir entre horarios diurnos, vespertinos o nocturnos o que a lo sumo puedas establecer una carga estudiantil considerable.

El plan Bolonia implica menos horas lectivas pero un control mayor de asistencia. Si el centro es online, asegúrate de que el campus virtual, el método, el profesorado, etc… tienen la calidad suficiente. No basta con que ofrezcan buenos contenidos descargables: deben marcarte hitos, evaluarte periódicamente y fomentar que te relaciones con otros compañeros a través de la red.

  •            Selecciona un trabajo adecuado

No acostumbraremos poder elegir a dedo quien será nuestro jefe, pero en todo caso hay que saber bien si el empleo de verdad nos puede ser útil, hablando de la compatibilidad de horarios con la de nuestros estudios o viceversa. Hay que saber distinguir las oportunidades que de verdad nos favorecen.

  •            Ponte metas realistas

No es bueno exigirse más de la cuenta o probar con riesgos en estos puntos, una vez que te has establecido y estás tranquilo, ¿qué razón tienes para exaltarte? Mantén tu ritmo y se prudente con tus responsabilidades. Ciertamente, el año en que cursas un máster no es el ideal para aspirar a un ascenso o ganar una maratón. Ya lo harás el año que viene.

  •            Apuesta por la vía lenta

Los planteles se verán obligados en su mayoría a ser más accesibles para ti en casos de tener una ocupación como esta (y de no ser así, siempre hay más opciones). Además, algunos cuentan con programas especiales, en los cuales el nivel de exigencia es el mismo, pero se cursan menos asignaturas por año.

  •            No exageres la flexibilidad

Si tu trabajo, tu centro o ambos te ofrecen horarios flexibles, ¡enhorabuena! Eres afortunado. Pero no confundas flexibilidad con falta de disciplina, establece tus responsabilidades y denota tus horarios y prioridades, aunque se trate de horas extrañas para los demás. Si un imprevisto te obliga a saltártelas, reagéndalo. Debes asegurarte de que, al final de mes, tu dedicación haya sido la adecuada en cada una de tus labores.

  •            Mantén una alimentación sana

Lo que comes te definirá en estos tiempos, si bien es verdad que “una vez al año no hace daño” no sucumbas muy seguido ante comidas con muchas grasas saturadas y además te des el lujo de obviar las frutas y verduras. Todo el estrés en conjunto con eso, podrían perjudicarte.

  • No abuses de productos de consumo adictivo

Los estimulantes neuronales o productos como café y otros, a la larga son lo peor para ti, son una mala apuesta: tal vez te mantengan despierto la noche antes de un examen o te ayuden a entregar un informe atrasado, sí, pero no olvides el consejo número 1: esto es una carrera de fondo. La cafeína solo es un parche que, a la larga, duplicará tu estrés y no mejorará tu rendimiento global.

Como problema añadido, estos a su vez podrían provocarte problemas de salud graves que retrasarían tu programación, lo cual significaría conseguir todo lo contrario a lo que tratábamos.

  • Descansa

El tiempo de descanso debe ser lo más sagrado que tienes, no debes tomarlo siempre que puedas para evitar que se convierta en un mal hábito pero tampoco puedes ignorar las horas nocturnas y sacrificarlas, ya sea por diversión, trabajo o dedicación a la familia.

La forma en como emplees tu tiempo es muy importante y si te apegas a tus planes, deberías tener tiempo para todo.

  • Disfruta

Todo el tiempo que dedicabas a tus amistades o el ocio en general, disminuirá sin lugar a dudas. Pero la base que tiene que permitirte mantener en pie todos tus planes deben ser tus metas y entre ellas se encuentran todas estas cosas.

Hay que saber disfrutar de las pequeñas cosas y de esos momentos que deseamos que sean eternos y usarlos como motivación a diario.

Descansando lo adecuado para mantener tus fuerzas en conjunto con el resto de las consideraciones listadas, te permitirá a la largar organizarte de una manera increíble. Al tomar en cuenta todo esto, te sobrará tiempo para hobbies e inclusive terminar ese proyecto de tu propio libro que tenías planteado hace algunos meses atrás, solo sé constante y e implícate.