Roland Garros, el último Grand Slam que no cuenta con pistas cubiertas, se vio obligado hoy a suspender toda la jornada a causa de la lluvia, exactamente 16 años después de la última vez que ocurrió el mismo fenómeno.

El día amaneció tormentoso en la capital francesa tras una noche de intensa lluvia y el cielo gris hacía prever que no sería una jornada propicia al desarrollo del tenis.

La megafonía de Roland Garros fue posponiendo el inicio de la jornada hasta que se anunció que definitivamente no habría partidos en todo el día.

Es la primera vez que el Grand Slam de tierra batida anula una jornada tan pronto y la tercera desde que en 1925 pasó a ser internacional que se ve obligado a cerrar sin jugar ningún partido.

La última vez que Roland Garros se vio obligado a suspender una jornada completa fue el 30 de mayo de 2000.

Los organizadores informaron por megafonía que los espectadores tienen derecho a la devolución del importe de las entradas, siempre y cuando hayan entrado en el estadio.

Además, los partidos programados hoy, sobre todo los cuatro octavos de final que habían quedado pendientes, serán incrustados en el orden de juego de mañana, reservado inicialmente a los dos primeros cuartos de final masculinos.

Si las previsiones meteorológicas no se cumplen -anuncian lluvia los dos próximos días- mañana se jugarán, por tanto, dos cuartos de final y cuatro octavos en el cuadro masculino.

El defensor del título, el suizo Stan Wawrinka, se medirá al español Albert Ramos por un puesto en la semifinal, al igual que el británico Andy Murray y el francés Richard Gasquet.

Además, se jugarán los octavos previstos para hoy entre el serbio Novak Djokovic y el español Roberto Bautista; el español David Ferrer contra el checo Tomas Berdych; el también español Marcel Granollers frente al austríaco Dominic Thiem; y el belga David Goffin contra el letón Ernests Gulbis.

Más cargado está el cuadro femenino, puesto que dos de los octavos previstos ayer no pudieron terminar por la lluvia. De esta manera, la polaca Agnieszka Radwanska, segunda favorita, terminará su duelo contra la búlgara Tsvetana Pironkova, suspendido cuando la primera ganaba 6-2, 3-0, y la rumana Simona Halep frente a la australiana Samantha Stosur, que ganaba 5-3.

De rebote, estas anulaciones hacen que se retrasen los otros tres cuartos, que no pueden comenzar hasta que no se haya completado la ronda anterior.

La anulación de la jornada por la lluvia da más argumentos al director del torneo, el extenista Guy Forget, para reclamar la reforma de sus instalaciones con el principal objetivo de tener una pista cubierta.

El proyecto, que prevé que la Philippe Chatrier se dote de un techo retráctil en 2020, está paralizado por la justicia puesto que los vecinos del lugar se oponen, ya que supone la ampliación de Roland Garros incluyendo un parque cercano con unos invernaderos protegidos.

Forget compareció al inicio del torneo cuando la lluvia ya obligó a suspender varios partidos para reclamar que el proyecto se acelere, al tiempo que se mostró muy crítico con la burocracia francesa.

Roland Garros vive siempre pendiente del cielo, aunque la historia no ha registrado graves retrasos ligados a la lluvia.

En 1994, la final femenina entre la francesa Mary Pierce y la española Arantxa Sánchez Vicario, programada el sábado 4 de junio, tuvo que suspenderse tras 18 minutos de partido y acabar al día siguiente, coincidiendo con la final masculina entre los españoles Sergi Bruguera y Alberto Berasategui.

Cinco años más tarde se registró el récord de precipitaciones en un solo día, pero se pudo jugar al tenis.

Los anales del torneo también recogen muchos retrasos en 2006, 2007 y 2008, pero fue hace cuatro años cuando se registró un hecho inédito, la primera final que no terminó un domingo desde la que jugaron en 1973 Ilie Nastase y Nikola Pilic, que jugó el martes.

En 2012, los damnificados fueron Rafa Nadal y Novak Djokovic,que solo pudieron jugar 3 horas el domingo. Al día siguiente, el español solo necesitó 50 minutos más para alzarse con la victoria. EFE